Mi hijo tiene miedo de hacer popó: por qué los niños se aguantan y qué pueden hacer los padres
Aguantar el popó significa tratar de no dejarlo salir o apretar los músculos alrededor del ano cuando el niño siente que está a punto de hacer popó. Esto es bastante común después de haber tenido una evacuación dura o dolorosa.
A veces comienza después de una sola mala experiencia. Quizás su hijo pasó una semana de vacaciones fuera de casa, comió más pan y galletas de lo habitual y terminó haciendo un popó duro y seco. Tal vez tuvo un accidente justo antes de bañarse y uno de los padres reaccionó de manera fuerte. Otras veces no hay una razón clara.
La causa exacta importa menos que lo que sucede después: su hijo empieza a tener miedo de que hacer popó le va a doler, así que aprieta los músculos e intenta aguantárlo.
Cómo empeora el ciclo
El problema es que mientras más tiempo permanece el popó dentro del intestino, más duro y doloroso puede volverse.
Entonces, el niño hace un popó doloroso, le da miedo que vuelva a pasar, comienza a aguantárlo y el siguiente popó termina siendo todavía más duro.
Popó doloroso → miedo → aguantarse → popó más duro → más dolor
Se convierte en un círculo vicioso, y ese es justamente el ciclo que queremos romper.
Los padres con frecuencia me cuentan que su hijo se esconde detrás del sofá cuando necesita hacer popó, se pone de pie y cruza las piernas, pone el cuerpo rígido o aprieta las nalgas. Todas estas pueden ser maneras de intentar resistir esas fuertes ganas de hacer popó y mantenerlo adentro.
A veces los padres piensan que el niño está pujando para hacer popó cuando, en realidad, está haciendo un gran esfuerzo para no hacerlo.
Lograr que el popó sea suave es el primer paso
Lo más importante es ayudar a su hijo a tener evacuaciones suevas y cómodas.
Queremos que poco a poco aprenda:
Hacer popó no da miedo. Hacer popó no tiene por qué doler.
Pero esto es difícil de aprender si el popó sigue saliendo duro y causando dolor.
La meta es ayudar a su hijo a relajarse y volver a confiar en este proceso, pero para lograrlo generalmente es necesario mantener las heces suevas y regulares.
Mientras más días pasan sin hacer popó, más duro y doloroso se vuele. Imagínese un globo grande tratando de pasar por una abertura pequeña. Mientras más grande y duro se hace, más ganas puede tener el niño de aguantárlo
También es importante saber que un niño puede hacer popó todos los días y aun así estar estreñido especialmente si las evacuaciones son pequeñas, duras, dolorosas, o están acompañadas de retención o accidentes.
¿Qué más puede pasar cuando los niños se aguantan el popó?
Cuando un niño tiene mucha materia fecal acumulada en el intestino, puede quejarse de dolor de barriga, tener náuseas o comer menos porque se siente muy lleno.
El popó duro también puede producir una pequeña grieta o cortadita alrededor del ano cuando finalmente sale. Es posible que note un poco de sangre roja brillante sobre el popó, en el papel higiénico o en la toallita. Esto puede hacer que la siguiente evacuación dé aún más miedo y mantener el círculo vicioso.
Algunos niños también pueden tener pequeñas manchas de popó o accidentes en la ropa interior cuando están muy estreñidos y tienen mucha materia fecal acumulada. Por lo general, esto no es algo que estén haciendo a propósito.
¿Qué pueden hacer los padres?
Trate de que todo lo relacionado con hacer popó sea lo más tranquilo y poco dramático posible.
Evite regañar, avergonzar o convertir el momento de hacer popó en una lucha. Generalmente, su hijo no está tratando de portarse mal o ser difícil. Puede simplemente recordar que hacer popó le dolió y estar haciendo todo lo posible para evitar que vuelva a pasar.
Trabaje con su pediatra u otro profesional de confianza para ayudar a mantener las evacuaciones de su hijo blandas.
También puede ser útil:
reconocer las señales de que su hijo está tratando de aguantarse el popó
asegurarse de que tenga los pies bien apoyados cuando se siente en el inodoro
evitar obligarlo a quedarse sentado en el inodoro durante mucho tiempo
felicitar el esfuerzo, independientemente de si finalmente hace popó o no
evitar quitarle de repente el pañal o pull-up si tiene mucho miedo de hacer popó sin él
darle tiempo al proceso
La meta no es simplemente lograr que haga popó una vez en el inodoro. La meta es ayudarlo a volver a sentirse seguro y cómodo al hacer popó.
¿Cuándo conviene pedir más ayuda?
Es buena idea consultar con su pediatra u otro profesional de confianza si este patrón continúa, especialmente si:
el popó es repetidamente duro o doloroso
su hijo pasa varios días sin evacuar
observa sangre en más de una ocasión
su hijo tiene accidentes frecuentes con popó
el dolor de barriga, las náuseas o la falta de apetito se están volviendo frecuentes
aguantarse el popó se está convirtiendo en algo habitual o diario
Es importante buscar atención médica con mayor urgencia si su hijo está perdiendo peso, vomita con frecuencia, tiene fiebre sin una explicación clara, se ve muy enfermo, presenta dolor abdominal intenso o la barriga muy hinchada, o tiene cualquier otro síntoma que le preocupe.
Buscar ayuda temprano puede hacer una gran diferencia
Mientras más tiempo continúa el hábito de aguantar el popó, más establecido puede volverse el patrón de miedo y retención.
Buscar ayuda temprano puede facilitar que se rompa este ciclo y que su hijo vuelva a confiar en este proceso corporal completamente normal y necesario.
Si su hijo tiene miedo de hacer popó, se lo aguanta constantemente, solo quiere hacer popó en el pañal o parece estancado a pesar de haber probado las estrategias habituales, una consulta pediátrica enfocada en este problema puede ayudar a identificar qué está manteniendo el ciclo y a crear un plan práctico para su familia.
Estoy a la orden para ayudarles en este proceso si están interesados.
Adriana Cohen-Hausmann, MD
Pediatra certificada y especialista certificada en Medicina del Estilo de Vida
Haus Health