Estimulación del nervio vago: el nuevo tratamiento para la artritis reumatoide aprobado por la FDA
Cuando la electricidad controla el sistema inmunitario
Parece ciencia ficción: un diminuto implante se coloca sobre el nervio vago, en el cuello de un paciente con artritis reumatoide (AR), y emite un pulso eléctrico de un minuto cada noche. En cuestión de semanas, el dolor articular remite, la inflamación disminuye y la fatiga empieza a desaparecer.
Se trata de la estimulación del nervio vago (VNS), un tratamiento que utiliza los propios circuitos neuronales del organismo para regular la inflamación. Tras décadas de recurrir a medicamentos que inhiben de forma generalizada el sistema inmunitario, la FDA aprobó, a mediados de 2025, el primer dispositivo de VNS para la artritis reumatoide. Para los pacientes que se han quedado sin opciones farmacológicas, esto supone un enfoque fundamentalmente diferente.
Puntos clave
La estimulación del nervio vago es el primer tratamiento no farmacológico aprobado para la artritis reumatoide.
Su mecanismo de acción consiste en activar una vía antiinflamatoria inherente, y no en suprimir la respuesta inmunitaria.
En los ensayos realizados con pacientes en los que los tratamientos biológicos no habían surtido efecto, entre el 35 % y el 50 % experimentó una mejora significativa.
La disponibilidad es limitada en estos momentos, pero se prevé que aumente considerablemente a principios de 2026.
Está autorizado como alternativa a la inmunosupresión; en futuras investigaciones se estudiará si la combinación de ambos tratamientos podría mejorar la eficacia.
Cómo el nervio vago alivia la inflamación
El nervio vago es el nervio craneal más largo del cuerpo; se extiende desde el tronco encefálico hasta el cuello, el tórax y el abdomen. A lo largo de su recorrido, se conecta con el corazón, los pulmones, el bazo, el hígado y el intestino.
Hace unas dos décadas, los investigadores descubrieron un «reflejo inflamatorio», es decir, un circuito neuronal en el que el nervio vago puede actuar como freno del sistema inmunitario. Cuando se activa, hace que las células inmunitarias (especialmente las del bazo) reduzcan la producción de citocinas: las proteínas que provocan la inflamación en enfermedades como la artritis reumatoide, el lupus y la enfermedad inflamatoria intestinal (EII).
En lugar de inhibir la inmunidad de forma generalizada, como hacen muchos fármacos, la VNS restablece el equilibrio aprovechando esta vía innata. Un solo pulso de un minuto puede desencadenar una cascada de neurotransmisores que atenúan la inflamación sin aumentar el riesgo de infección.
De la epilepsia a la artritis reumatoide: un dispositivo encuentra una nueva aplicación
Los estimuladores del nervio vago no son una novedad; desde la década de los noventa se utilizan dispositivos implantables para tratar la epilepsia y la depresión. Esos implantes neurológicos dieron lugar a una nueva pregunta: ¿podría el mismo nervio que controla las crisis epilépticas también calmar la inflamación autoinmune?
El primer ensayo aleatorizado a gran escala —RESET-RA— puso a prueba esta hipótesis. En 242 adultos con AR de moderada a grave en los que había fracasado al menos un fármaco biológico, la VNS diaria condujo a mejoras, y el 50 % de los pacientes experimentó una respuesta ACR20 tras 24 semanas (ACR20 significa que un paciente mejoró al menos un 20 % en varios parámetros clave de la actividad de la artritis, entre ellos el dolor articular, la hinchazón, la función y la inflamación). Tres cuartas partes de los pacientes que respondieron al tratamiento pudieron seguir sin tomar fármacos biológicos, al tiempo que mantenían la enfermedad bajo control.
Los efectos fueron modestos, sobre todo en comparación con los fármacos biológicos o los inhibidores de JAK, que suelen presentar una tasa de respuesta ACR20 más elevada, de hasta el 70-80 %. Al mismo tiempo, se trataba de pacientes difíciles de tratar y en los que los tratamientos anteriores habían fracasado, por lo que es notablemente más difícil lograr mejoras en estos pacientes refractarios.
| Tratamiento | Tasa ACR20 |
|---|---|
| Medicamentos biológicos de primera línea | 55–70 % |
| Inhibidores de JAK de primera línea | 60-80 % |
| Tras haber fracasado en 1 de cada 3 tratamientos biológicos | 25–40 % |
| Estimulación del nervio vago (RESET-RA) | 35 % a las 12 semanas; ~50 % a las 24 semanas |
Cómo funcionan los implantes de VNS actuales
Los implantes modernos activan la vía antiinflamatoria colinérgica con una precisión impresionante. Así es como funciona:
El estimulador envía un breve impulso eléctrico al nervio vago izquierdo.
La señal se transmite al tronco encefálico y, a continuación, al bazo.
Las células inmunitarias reducen la producción de citocinas, lo que frena la inflamación desde su origen.
El implante SetPoint utilizado en los ensayos clínicos sobre la AR emite un impulso de un minuto cada noche mientras el paciente duerme y se recarga de forma inalámbrica a través de la piel una vez a la semana. Dado que la estimulación es localizada y no sistémica, los efectos secundarios más comunes son una leve ronquera, irritación de garganta o cambios temporales en la voz.
Las complicaciones graves son poco frecuentes: en el ensayo RESET-RA, menos del 2 % de los pacientes experimentó problemas significativos relacionados con el dispositivo, y no se observó un aumento del riesgo de infección ni de neoplasias malignas.
Más allá de la AR: una plataforma para múltiples enfermedades autoinmunes
Aunque la artritis reumatoide fue la primera enfermedad para la que este dispositivo recibió la autorización de la FDA, actualmente se están estudiando otras muchas enfermedades para su tratamiento.
Lupus
El lupus suele provocar fatiga debilitante y dolor musculoesquelético difuso. En un pequeño estudio realizado con 18 pacientes con lupus, cuatro días de estimulación nerviosa vagal (VNS) diaria a través de los oídos redujeron significativamente tanto el dolor como la fatiga.
Animados por estos resultados, los investigadores de Northwell Health están poniendo en marcha ahora un ensayo a mayor escala, financiado por la Lupus Research Alliance, en el que se estudiará la VNS durante un mes, junto con los cambios en la permeabilidad intestinal y la microbiota. Se trata de uno de los primeros intentos importantes de modular el eje intestino-cerebro-sistema inmunitario en el lupus.
Enfermedad inflamatoria intestinal (EII)
Dada la estrecha relación que existe entre el nervio vago y el intestino, la estimulación del nervio vago (VNS) se ha convertido en un objetivo natural para los tratamientos de la EII.
En la enfermedad de Crohn, la estimulación nerviosa vagal (VNS) implantada condujo a la remisión clínica en 5 de cada 10 pacientes que no habían respondido al tratamiento farmacológico.
En la EII pediátrica, la estimulación auricular redujo la calprotectina fecal (un marcador de inflamación) en más del 50 % en el 64 % de los niños.
Estos primeros resultados sugieren que la VNS podría reducir la inflamación intestinal sin provocar inmunosupresión sistémica.
Esclerosis múltiple (EM)
La EM es, en esencia, una enfermedad neuroinmunológica. Los estudios en animales demuestran que la estimulación nerviosa vagal (VNS) emparejada —aplicada durante tareas motoras específicas— puede favorecer la remielinización al aumentar el número y la actividad de las células productoras de mielina.
Un dispositivo acaba de recibir la designación de «avance terapéutico» de la FDA para probar este concepto en seres humanos. Aunque aún es pronto, esto pone de relieve una tendencia generalizada hacia la neuromodulación en el tratamiento de las enfermedades neuroinflamatorias.
Por qué es importante para los pacientes
Para las personas que padecen enfermedades autoinmunes —especialmente aquellas que han probado múltiples fármacos— la VNS supone un posible cambio de paradigma. En lugar de suprimir el sistema inmunitario de forma generalizada, esta terapia pretende regularlo con precisión a través de las propias vías neuronales del organismo. La VNS puede resultar especialmente útil para pacientes con AR refractaria y para aquellos más propensos a las infecciones. Aunque el dispositivo está aprobado actualmente como alternativa a la terapia inmunosupresora, una cuestión importante es si, con el tiempo, podría combinarse con medicamentos inmunosupresores para mejorar su eficacia.
Otras posibles ventajas de la VNS son:
Sin inmunosupresión: en los ensayos no se observó un aumento del riesgo de infección.
Comodidad: un procedimiento único, recarga semanal, sin inyecciones.
Estabilidad de los costes: posibilidad de que los costes a largo plazo sean inferiores en comparación con los medicamentos biológicos de por vida.
Idoneidad para personas mayores: resulta especialmente atractivo para pacientes propensos a sufrir infecciones.
La ciencia sigue avanzando —los investigadores están estudiando la dosificación óptima, la selección de pacientes y los efectos a largo plazo—, pero los primeros datos son demasiado prometedores como para ignorarlos.
Acceso y disponibilidad
Por el momento, la intervención de implantación solo se lleva a cabo en un número reducido de centros de todo el país. Dado que el dispositivo ha sido aprobado recientemente por la FDA, su adopción clínica sigue siendo limitada. Sin embargo, varios grandes sistemas sanitarios se están preparando para ofrecer esta intervención, y se espera que su disponibilidad aumente significativamente a principios de 2026. Ayudamos a los pacientes a saber dónde se ofrece actualmente la implantación y qué pueden esperar a medida que se vayan incorporando más centros.